
A poco que observemos, veremos que estamos rodeados de fluidos, tanto líquidos como gaseosos. En su gran mayoría sirven para facilitar nuestra vida, a no ser que se conviertan en una mancha sobre alguna de nuestras ropas.
Desde que nos levantamos ya empezamos por abrir el grifo para asearnos o ducharnos, una simple válvula al final de un circuito de tuberías por el que nos llega el agua potable que necesitamos. Después nos dirigimos a la cocina donde elevaremos la temperatura del agua en una cámara presurizada con válvula de seguridad y que mediante ese aumento de presión se trasiegue el vapor y agua a través de un filtro lleno de café y terminando en un deposito. Durante el día, nos acompañan diferentes recipientes que contienen todo tipo de fluidos, zumos, vinos, salsas, lácteos, etc... muchos de estos recipientes además de contener el fluido, ayudan a mantener sus propiedades y temperatura. Los fluidos forman parte de nuestra vida, los manipulamos y transportamos, y eso mismo hacemos nosotros.
En Quilinox nuestra misión es ofrecer el mejor asesoramiento para el transporte y la manipulación de fluidos, pero por supuesto que a una escala mayor y más técnica.
Todo fluido a manipular tiene que ser transportado o trasegado mediante una fuerza impulsora, es cuando entramos a calcular el sistema de impulsión necesario, ya sea por gravedad o mediante bombeo. Teniendo en cuenta también el circuito que dicho fluido tiene que recorrer, metros de tubería, válvulas, desvíos, depósitos intermedios, temperatura, presión, etc...
Además el tipo de fluido a manipular es determinante para marcar las principales condiciones y requerimientos de la instalación que manipulará dicho fluido. No es lo mismo manipular agua, que manipular medicamentos, alimentos, geles, semisólidos, gases, ácidos, etc... Las propiedades del fluido son igual de determinantes a la hora de diseñar un sistema de manipulación de fluidos.
Está claro que vivimos entre fluidos, desde los que bombea nuestra caldera calefactora a el que servimos desde cualquier recipiente.
Continuaremos hablando de ellos de una manera más técnica.
Desde que nos levantamos ya empezamos por abrir el grifo para asearnos o ducharnos, una simple válvula al final de un circuito de tuberías por el que nos llega el agua potable que necesitamos. Después nos dirigimos a la cocina donde elevaremos la temperatura del agua en una cámara presurizada con válvula de seguridad y que mediante ese aumento de presión se trasiegue el vapor y agua a través de un filtro lleno de café y terminando en un deposito. Durante el día, nos acompañan diferentes recipientes que contienen todo tipo de fluidos, zumos, vinos, salsas, lácteos, etc... muchos de estos recipientes además de contener el fluido, ayudan a mantener sus propiedades y temperatura. Los fluidos forman parte de nuestra vida, los manipulamos y transportamos, y eso mismo hacemos nosotros.
En Quilinox nuestra misión es ofrecer el mejor asesoramiento para el transporte y la manipulación de fluidos, pero por supuesto que a una escala mayor y más técnica.
Todo fluido a manipular tiene que ser transportado o trasegado mediante una fuerza impulsora, es cuando entramos a calcular el sistema de impulsión necesario, ya sea por gravedad o mediante bombeo. Teniendo en cuenta también el circuito que dicho fluido tiene que recorrer, metros de tubería, válvulas, desvíos, depósitos intermedios, temperatura, presión, etc...
Además el tipo de fluido a manipular es determinante para marcar las principales condiciones y requerimientos de la instalación que manipulará dicho fluido. No es lo mismo manipular agua, que manipular medicamentos, alimentos, geles, semisólidos, gases, ácidos, etc... Las propiedades del fluido son igual de determinantes a la hora de diseñar un sistema de manipulación de fluidos.
Está claro que vivimos entre fluidos, desde los que bombea nuestra caldera calefactora a el que servimos desde cualquier recipiente.
Continuaremos hablando de ellos de una manera más técnica.
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